Si tu ex-novia viene de la nada para pedirte que investigues el paradero de su actual novio, un magnate de la construcción y empiezas a encontrarte con pistas más y más confusas, gente que te quiere partir la cara en todos lados y cada vez menos estupefacientes para resolver el caso, mejor deberías ignorarlo y seguir con tu vida. ¿No?

Larry 'Doc' Sportello (Joaquin Phoenix) es un necio, terco y poco confiable investigador privado que ve esta oportunidad como una especie de redención ante los ojos del gran amor de su vida, la enigmática Shasta Fay Hepworth (Katherine Waterston, una gran revelación). ¿La logrará conquistar de vuelta? ¿Resolverá el caso? ¿De dónde salen tantos nombres, diálogos raros y tramas inconclusas? ¿Acaso importa? Claro que no.

Paul Thomas Anderson (Magnolia, Petróleo Sangriento) nos vuelve a invitar a su mundo lleno de personajes pintorescos y patéticos, acción colorida, sexualidad cínica y drogas al por mayor, esta vez retornando a los años setenta que tan bien logró retratar en Boogie Nights. Pero algo ha cambiado: ya no hay análisis familiar ni una lucha brutal por la ambición o ranas cayendo del cielo. En vez de eso tenemos una especie de noir disparatado, trágico y bañado en agua de mar que sólo pudo haber sido pensado por Thomas Pynchon, autor del libro en el que se basa la película.

Otro de los toques característicos de Anderson está de vuelta y con gran lucimiento: su dirección de actores en forma coral. Con esto, tenemos a Josh Brolin como un exageradamente serio policía, a Owen Wilson como un saxofonista paranoico, al gran Martin Short como un odontólogo con prácticas poco ortodoxas y a Joanna Newsom narrando la historia y acompañando los pensamientos de Doc como sirena griega. Vamos, hasta la cotizada Reese Witherspoon se une a la diversión en un papel menor como una fiscal calenturienta. Pero la verdadera estrella es Waterston, una presencia sensual que echa chispas aún cuando sólo su nombre es mencionado en la historia. Échenle un ojo en los próximos años.

Como bien mencionamos, el filme es basado en una novela de Pynchon. ¿Qué quiere decir esto? Esperen confusión extrema, escenas y puntos argumentales que no llevan a nada y parlamentos fuera de lugar que arrancarán varias carcajadas. No recomendamos seguir la pista al pie de la letra en lo que ocurre, no les va a servir de nada. En vez de eso, siéntense cómodos, vayan con amigos relajientos o de mente abierta y disfruten el viaje. Seguramente la van a ver repetidas veces en Netflix o en Blu-ray para aprenderse las líneas o estudiar los atuendos para el próximo Halloween. Esto no es tanto cine artístico o una obra digna de análisis profundo - esto es cine de 'memes'.

 

(Foto vía lacriticanyc.com)

 

Stuff says... 

Stuff Spotlight: Vicio Propio reseña

Un coctel lleno de ironía, hilaridad y situaciones inusuales, donde nada es lo que parece y todo es confuso. Pero esa es la idea. 
Good Stuff 
Anderson y Pynchon: una gran combinación
Excelentes e hilarantes actuaciones, particularmente Phoenix, Brolin y Short
Fotografía y arte seriamente psicodélicos
Un gran score irónico de Jonny Greenwood
Dos palabras: Katherine Waterston
Bad Stuff 
Puede ser realmente confusa para muchos
La larga duración podría ser un problema

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