A todos nos gustan las cintas apocalípticas, las vemos por una especie de morbo que late dentro de nosotros y que nos da una deliciosa inyección de adrenalina cuando vemos caer en pedazos el mundo como lo conocemos. Terremoto: La Falla de San Andrés no es la excepción.

Desde que vimos el tráiler de la cinta por primera vez hubo una promesa de destrucción que, afortunadamente, fue cumplida. Esta emoción por ver cintas en que el mundo termina y sólo un par de afortunados sobreviven con algunos rasguños en el cuerpo ha sido explotada por otros genios del cine, Ronald Emmerich lo hizo con Independence Day en (1996) en un mundo bajo el ataque de los extraterrestres y con The Day After Tomorrow (2004), cuando el planeta experimentó la llegada de una nueva era de hielo. Esta vez, Brad Peyton lo hace alrededor de un legendario sistema de fallas que pasa a través del estado de California, en Estados Unidos, y de Baja California en México.

Cuando la famosa falla de San Andrés (que científicamente sí ha presentado enormes terremotos) finalmente cede y desata un terremoto de 9 grados en California, un rescatista y piloto de helicópteros (Johnson) y su distanciada esposa intentan viajar de Los Ángeles a San Francisco para salvar a su única hija. Pero su viaje al norte es sólo el comienzo, y cuando creen que lo peor ya pasó, realmente apenas está por comenzar.

El inicio de la cinta, donde los personajes son presentados, se siente eterno, pero es necesario ("¿¡A qué hora empiezan los terremotos?!"). Ray (Dwayne Johnson) viaja por la carretera junto a Emma (Carla Gugino), de quien se está divorciando. Ray y Emma tienen una hija adolescente llamada Blake (Alexandra Daddario). Después, y como la ciencia realmente no es importante en el desarrollo de la cinta, ocurre el primer terremoto. Los personajes sobreviven a la ola de cataclismos que golpean fuertemente a Los Ángeles y a San Francisco. Peyton nos muestra el caos deliciosamente logrado por el departamento de efectos visuales.

Después de las devastadoras secuencias de terremotos, el país completo debería de ser víctima de nuevos peligros, sin embargo, no es así. Fugas de gas, incendios, motines y caos en las calles no figuran en el escenario post-terremoto y la cinta simplemente da un giro hacia Lawrence, un científico interpretado por Paul Giamatti, quien descubre que el mayor terremoto en la historia de Estados Unidos no es más que un precursor de un sismo aún más grande y devastador, que podría convertir a California en un desierto en cualquier momento.

Las actuaciones son buenas, aunque realmente no importa si no lo son, los actores son elementos secundarios de este banquete de efectos especiales. Sin embargo, Daddario, nos regala una brillante actuación y se las arregla para darle credibilidad a su personaje que conoce a un atractivo adolescente con mucho dinero que se mantiene pegado a ella durante la furia de la naturaleza. Conveniente, ¿cierto? Johnson, por otra parte, se permite hacer su ya característico gesto de levantar la ceja y mantenerse como un nuevo héroe de acción (muy al estilo de Stallone) y eso simplemente nos encanta, aunque hay líneas de comedia que se le salen de tono con la tragedia ocurriendo alrededor de un país entero.

Aún así, el resultado es apantallante, como debería de serlo una película donde los terremotos son el actor principal.

Fecha de estreno

29 de mayo

Stuff says... 

Terremoto: La falla de San Andrés reseña

Si te emociona la idea de ver mucha destrucción, ésta será tu mejor elección de la cartelera. Aunque la historia carece de peso y a veces se torna lenta, las secuencias de terremotos inclinan la balanza y tendrás edificios colapsando, autos volando como hormiguitas y gente gritando, en abundancia. Terremoto: La falla de San Andrés tiene tatuada la etiqueta de película dominguera, sin embargo, los efectos visuales realmente valen la pena.
Good Stuff 
Muy buenos efectos especiales
Bad Stuff 
Historia floja
Falta de emoción entre personajes