Ah, aquellos días de gloria cuando Skynet amenazaba con destruir la tierra a base de tecnología, el metal líquido revolucionaba los efectos especiales y Arnold Schwarzenegger era la estrella de cine más popular. Hoy sólo quedan recovecos pobres de la franquicia que alguna vez nos voló la cabeza con su originalidad e innovación: la historia ya está gastadísima, los efectos han dado paso a mejores cosas y el buen Arnie hasta fue gobernador de California. Tras un par de entregas deplorables después de la icónica Terminator 2: El Juicio Final, parecía que esta cinta podría restaurar nuestra fe en el género de robots asesinos y desnudos musculosos y gratuitos. Ese era el cometido, después de todo... lamentablemente, todo se queda a medias.

Corre el año 2029 y John Connor (ahora interpretado por Jason Clarke) lidera la Resistencia contra las máquinas. Con el anuncio de que Skynet atacará tanto el pasado como el futuro a través de una misteriosa máquina, él y sus seguidores, entre ellos Kyle Reese (Jai Courtney), harán un último esfuerzo para detenerlos. Con la información de que mandarán un nuevo cyborg para matar a la autora original del movimiento, Sarah Connor (Emilia Clarke), la Resistencia manda a Reese para que la rptega. Todo esto sonará familiar porque es precisamente la pauta para que inicie la primera película, dando así una especie de ciclo o bookend para consolidar la historia. El detalle en esta ocasión es que Reese, antes de irse, ve cómo uno de los miembros ataca a Connor, propiciando una total reescritura de la mitología como la conocemos.

Es aquí donde Génesis tiene la posibilidad de ponerse realmente interesante, para jugar con todos los detalles y personajes ya conocidos y hacer algo más con todo eso. Incluso tiene un gran primer acto, con recreaciones de la Terminator original, otro cyborg hecho de metal líquido que amenaza a nuestros héroes (Lee Byung-hun) y una Sarah Connor diferente, mucho más apegada al espíritu guerrero y estoico de T2. ¿Y Arnold? Ahora hay una contraparte mayor ("vieja, no obsoleta") que anda cuidando a la Sarita y que fue enviado desde su niñez. Esto, sumado al encuentro brutal que tiene con su versión joven de T1 (con ayuda de efectos especiales competentes y dobles de acción), resultan un deleite nostálgico. Luego, tienen que ir a 2017 (en vez de 1997, la fecha original del Juicio Final) para detener la creación de Skynet y ver lo que pasó con el joven Connor.

Lamentablemente, todo pierde interés y diversión genuina al llegar esta parte. El resto es otra película genérica de viajes en el tiempo, enemigos imparables y tech que amenaza. A Arnold ya se le nota el cansancio y sus frases provocan más lástima que risa o intimidación; E. Clarke se ve bien en las escenas de pelea y en los momentos de ternura, pero no logra capturar la naturaleza férrea y personalidad de Linda Hamilton en las originales; J. Clarke tampoco da el ancho esperado como John Connor, a quien resulta extraño concebir como antagonista, y Courtney parece que está compitiendo con los otros robots a ver quién da una actuación más estática y acartonada. ¿Lo peor de todo? La aparición de J.K. Simmons ("Not my tempo!" en nuestra queridísima Whiplash), quien por un momento parece que va a rescatar todo el asunto pero queda relegado en un insignificante papel de policía traumatizado.

No es realmente culpa ni de Arnold, ni del director Alan Taylor (eficaz después de haber dirigido Game of Thrones y Thor 2). Hay cierto límite para este tipo de historias futuristas y sólo puedes hacer un camino lógico en tramas de viajes en el tiempo antes de que todo se te haga un estambre revuelto, pero no logran algo realmente coherente o cautivador para que el espectador se pique o se impresione. Lo mismo con la historia, donde la más grande amenaza es un sistema operativo llamado Genisys (que le da el nombre a la cinta en inglés) que sincroniza todos tus dispositivos electrónicos en un solo lugar. ¿Esto es novedad en 2017? En este año todo eso es considerado tan cotidiano como un puesto de garnachas y un Starbucks cada dos cuadras.

La única amenaza real es que quieren hacer más películas sobre esta vertiente. ¿Habrá otra cosa que valga la pena saber acerca de Skynet o la dinastía Connor? ¿Cuánto más antes de que el pobre Arnold envejezca y se quiebre, literalmente? Ese cyborg de metal líquido del principio, ¿podemos saber más acerca de él? Si no hay respuestas interesantes (o más entretenidas) a estas incógnitas la próxima vez, don't be back

 

Stuff says... 

Terminator: Génesis reseña

Si buscan desconectarse por dos horas o son fans acérrimos de la saga, no saldrán decepcionados. Para el resto, seguramente hay mejores cosas que ver o hacer
Good Stuff 
La sorpresa para los fans de la primera película
Siempre es grata la presencia de Ah-nuld
Bad Stuff 
El resto del elenco no convence. Preferimos a Emilia como Daenerys
Los efectos ya se ven un poco arcaicos
Empieza prometedora y se cae totalmente
Una franquicia más que desgastada