Han pasado cinco años desde que Tom Rowlands y Ed Simons engalanaron audífonos, festivales y clubes con un disco de estudio. Lanzado en 2010, Further desechaba gran parte de los sampleos y participaciones vocales que los caracterizaban para enfocarse más en ritmos, texturas y melodía progresiva, logrando una obra redonda pero algo insatisfactoria. Con Born in the Echoes retornan a sus orígenes y demuestran por qué siguen siendo los amos del big beat inglés que tomó al mundo por sorpresa en los noventa - aunque sean los únicos que sigan haciendo algo con el género.

"Sometimes I Feel So Deserted" abre el disco de forma digna, con un beat lento y lleno de suspenso que poco a poco se va construyendo, armonizando con un sampleo de una cantante de color con lamentos llenos de soul. Pero aquí no hay lugar para la tristeza y de inmediato suben la intensidad con "Go", donde participa Q-Tip de A Tribe Called Quest (el mismo de "Galvanize", que sacaron en 2005). A partir de ahí hacen una especie de repaso de sus virtudes y talentos: himnos de estadios para corear sin fín (la ya mencionada "Go"), pasajes hipnóticos para escucharse de noche en una ciudad desierta ("I'll See You There", "Just Bang", "Radiate") y colaboraciones que sacan lo mejor de todos los involucrados ("Under Neon Lights" y los coros tipo Medusa de St. Vincent; los tonos angélicales de Cate Le Bon en el track que la da título al disco). Todo muy bien para los "hermanos", y hasta sorprende su renuencia a adaptarse a la música electrónica de hoy, demostrando que el estilo que ayudaron a desarrollar no tiene fecha de caducidad.

Lo que se concluye aquí es un trabajo de calidad - pero no de mucha trascendencia. Quizás sea uno de sus discos más escuchables, pero no esperen algo transgresor al nivel de "Block Rockin' Beats" o brutal como "Hey Boy, Hey Girl". La última canción podría ser la excepción, donde invitan a Beck para que acabe dando una especie de misa redentora con "Wide Open". Terminando de escucharla sientes una especie de alivio, que todo va a estar bien dentro y fuera de los audífonos/estéreo/servicio de streaming donde estés escuchando. Born in the Echoes, sin lograr cambiar la jugada, consolida a los Chemical Brothers como uno de los pocos actos de la vieja escuela que conoce el arte de armar un disco completo y no dejar nada desperdiciado.