¡Toma las calles con Econduce!: la experiencia (2da parte)

En esta segunda entrega, decidimos enviar a nuestro editor para conocer de cerca la experiencia de "tomar las calles" y esto es el resultado.

Ayer les platicamos un poco sobre lo que se trata Econduce y por qué revoluciona la forma en la que los habitantes de la CDMX se transportan en sus a veces caóticas calles. Puedes leerlo al dar click AQUÍ

 

Ahora bien, las abuelas sabias solían recitar aquel dicho de "hasta no ver, no creer", así que para probar las mieles de Econduce, mandamos a nuestro editor a que hiciera todo el proceso y esta es su historia:

Soy de esos Godínez disfrazado de chavoruco que pasan horas metido en el transporte público; quizá vivía entre tres y cuatro horas de mis días activos dentro de un camión o un vagón en la “bonita” convivencia entre la gente, los ancianos que te mientan la madre porque “no los dejas pasar”, los que te avientan el auto para pasar aunque tengan el rojo, sin olvidar al típico taxista que te dice “uy no, joven, ya no voy para allá”, pasando por el camionero con la “guaracha sabrosona” (o el Komander) a todo volúmen que viene echando novio con “La Jenny”, fumando y cotorreando con su cacharpo (lo cual no está permitido según la ley).

Y bueno, he de aclarar que optar por un auto por el que tienes que pagar un dineral en tenencia, verificación, gasolina, estacionamientos y todo para que 90% de su vida útil se la pase estacionado no me es opción, pese a que apoyo (fomento y aplaudo) el uso compartido del mismo. Y si bien ya tenemos Uber, Cabify, Ecobici o homeoffice, no era suficiente… hasta que llegó Econduce.

Me recomendaron el servicio para moverme más rápido y cómodo de equis punto de la ciudad a la oficina y de vuelta, especialmente para evitar el tránsito y llegar a tiempo a conferencias y entrevistas y, después de leer mil veces su página web, meditar los planes de suscripción y trollearlos en redes sociales: me animé.

Claro, primero tuve que sacar mi licencia de conductor para cumplir con todos los requisitos que te piden para unirte al club (¡$700 pesos, dude!). Me registré en la página con todos mis datos, nombre completo, dirección y número de tarjeta de crédito (aunque también puede ser de débito con un cargo adicional), elegí el plan de $150 por inscripción y $30 pesos cada viaje de 30 minutos (luego me cambié al de $199 mensuales y $10 pesos por cada 30 minutos) y agendé mi inducción que, debes saber, es obligatoria para todos los usuarios.

El servicio, tanto por mail, redes sociales y WhatsApp (sí, te hablan por "guats", lo cual es genial) es super cool y formal, así que, como acordamos, me vi con mi instructor en la estación que está a un costado del metro Constituyentes, me acredité con mis identificaciones y comenzamos el entrenamiento dentro del estacionamiento donde están resguardados los scooters.

Primero lo básico: dónde están los botones, los frenos, el acelerador, las direccionales y el claxon. Todo tiene que usarse como se debe, no hay pretextos para no hacerlo. El uso del casco es obligatorio y para ello encuentras uno pequeño y otro grande en la caja trasera que se abre con un mecanismo electrónico. ¿Listo con esto?

¡Vamos a darle! Sentado ya sobre el vehículo acomodas tus retrovisores a la altura de tus hombros pero sólo para que se vea un poco de ellos. Ya que estás listo, dale unos “llegues” ligeros al acelerador para que le agarres la onda y no te vayas, todo para tener el control. Superada la prueba comienza lo bueno, avanza poquito y frena con las dos manos y baja tus pies, ¡sin miedo, morro! A ver, otra vez, otra vez, otra. Listo, prueba superada.

Seguro sabes andar en bici y entiendes lo importante que es mover la cadera de un lado a otro (porque “my hips don’t lie”, dice Shakira) para que no te partas la cara al manejarla. Así es la siguiente parte del entrenamiento, de lado a otro sacude tus carnes para que te estabilices y gires a la derecha o izquierda según la necesidad. ¿Entendido?, a ver, una vueltecita, a ver otra. ¡Eso es todo!

Y así, cuando menos lo esperé y en menos de 45 minutos, ya estaba listo para hacer mi primer viaje. ¡Yisus Craist!, así que mi instructor tomó su moto, se puso su casco (predicó con el ejemplo) y nos fuimos a darle la vuelta a la manzana por Parque Lira, una arteria de la zona bastante transitada. Vuelta a la derecha, vuelta a la izquierda, cuidado con el taxista que se te metió, frena, frena, acelera. ¡Bien!, aprobaste. Ya eres un conductor más de Econduce, ¡bienvenido a la calle!

Desde entonces, por lo menos una vez al día me muevo en scooter por la ciudad. Claro, esquivando histéricos, tocando el claxon para que los peatones que se cruzan mal me vean y lo mejor, disfrutando del aire en mi cara sin tener que lidiar con choferes pesados, el metro lleno y las horas que pueda pasar atorado en el tráfico, porque claro, soy moto y puedo pasar por en medio respetando la ley de movilidad.

Econduce sin duda es un acierto para quienes amamos y disfrutamos de la ciudad aunque a veces quisiéramos salir huyendo de ella. Es ecológico, eficiente y si lo ves detenidamente, a largo plazo te ahorras un dineral y claro, bastante tiempo, además de que pones un granito de arena en la reducción de la contaminación en nuestra ciudad.

No lo pienses más, si estás interesado, entra a www.econduce.mx, conoce más del servicio y únete a los que están tomando las calles.

 

Da click aquí abajo para conocer el #VeredictoStuff de Econduce.

Veredicto Stuff

Antes de irnos de lleno a nuestro veredicto, queremos aclarar que todo lo que implica manufactura deja una huella ecológica en nuestro planeta, y sí, incluso aquello producido para ser "eco-friendly" puede llegar a provocar contaminación... pero si no se tratan adecuadamente los residuos (¡hooooola, gente que tira las baterías como basura corriente!), se puede extender la vida util de todo. 

En el caso de estos scooters, básicamente se convierten en "basura" si te estampas a toda velocidad contra alguien o algo, estamos seguros que, con respecto al armazón Econduce sabe qué hacer con cada parte cuando acabe su vida útil. Ahora bien, cuando hablamos de las baterías, tema que realmente nos preocupó, Jordi Adame, "Director Técnico" nos platicó que, aunque aún faltan muchos años para que dejen de ser útiles, el plan para éstas es convertirlas en back-up estrategicamente instaladas en las estaciones de servicio, de tal modo que si se llegara a ir la luz, que alimenta de energía a los vehículos, estas amiguitas estarán de soporte mientras vuelve el servicio.

¡¿Ven cómo sí es posible darle un segundo uso a las cosas?!

Y bien, eso no es todo. De cualquier forma llegará un momento en el que las baterías mueran completamente (como la carrera política de inserte el nombre de ese político aquí) y, de acuerdo con Adame, estas serán enviadas a empresas especializadas que se encargarán de desarmarlas para reutilizar lo que sea posible y desechar correctamente aquello que en definitiva no puede ser utilizado de nueva cuenta.

 

OK, ahora sí, vayamos a nuestro veredicto:

GOOD STUFF

  • Al usar energía eléctrica, todo el servicio es ecológico.
  • Por medio de la app podrás apartar tu scooter hasta por 15 minutos.
  • T O D O S los usuarios deben aprobar la inducción, nadie maneja un scooter sin saber cómo moverse. 
  • T O D O S los usuarios deben tener licencia de manejo (no son bicis, amiguitos). 
  • T O D O S los usuarios deben conocer y respetar el reglamento de tránsito vigente en la CDMX. 
  • Como el uso de casco es obligatorio, ellos te prestan uno. 
  • Están comprometidos con tu seguridad, así que viajas bajo la cobertura de una aseguradora que te brindará asistencia en caso de un incidente.
  • Las estaciones se encuentran estrategicamente ubicadas cerca de zonas Godínez de la ciudad, y pronto habrán más. 
  • Puedes dejar el scooter en cualquier lado si no llegas a alguna estación ("Bótalo" tiene un costo extra).
  • Tanto en redes sociales, como vía WhatsApp y por teléfono siempre tienen asistencia personalizada y una excelente actitud (especialmente si eres muy preguntón ¡hola, Abner!).
  • Puedes llevarte el scooter a casa (con cargo extra... pero no se vale robar, ¡eh!).
  • Puedes realizar los pagos por el uso con tarjeta de crédito y débito. #Win

 

BAD STUFF

  • Si no cuentas con plan PRO, cada viaje de 30 minutos te costará $30 pesos.
  • En temporada de lluvia no se recomienda usar el servicio. 
  • En momentos de alta demanda, puedes no encontrar scooters o la estación estar alejada de tu ubicación.

Dicho lo cual, tú tienes la última palabras, ¿le entras a disfrutar la calle o qué?