¿Recuerdan cuando Adam Sandler era gracioso? ¿Cuando sus películas ponían el mismo empeño cómico tanto en premisa como en sus personajes? Su humor nunca ha sido del agrado de muchos, y últimamente ha sufrido tropiezo tras tropiezo tanto en crítica como con sus fans con entregas infumables como Luna de Miel en Familia, Son Como Niños 2 y (¡ouch!) Jack & Jill. Evidentemente hizo un repaso por todo lo que ha salido mal en su carrera tanto como comediante como productor (ni mencionemos la saga de Héroe de Centro Comercial) y decidió alivianarse un poco. ¿Cómo? Tomando un cortometraje ganador del Óscar y adaptándolo a su estilo, pero con menos dosis de humor de dormitorio universitario con puro reprobado y volviendo a la sencillez que lo hizo famoso. Aunque la premisa dista mucho de ser sencilla.

Sam Brenner (Sandler) es un excampeón de maquinitas que todavía resiente una derrota en Donkey Kong frente a Eddy Plant, "el Lanzallamas" (brillante Peter Dinklage), allá por 1982. El torneo en el que se enfrentaron fue lanzado en una cápsula espacial junto con otras bitácoras terrestres para la posteridad, misma que es malentendida por una raza de alienígenas como una declaración de guerra. Corte al presente, donde Brenner es un empleado de sistemas tipo Best Buy, su incompetente mejor amigo (Kevin James) es Presidente de E.U. y el "Lanzallamas" está en prisión. Cuando empiezan a caer fragmentos de voxeles (no pixeles, cabe aclarar) y un ejército de naves de Galaga empiezan a atacar, el mandatario llama a su amigo y junta a un equipo de expertos - incluyendo a una coronel muy sensible (Michelle Monaghan) y a un paranoico nerd (Josh Gad) - para que erradiquen la amenaza, que subsecuentemente llega a invadir en la forma de insectos de Centipede, Q*bertPac-Man y asteroides de... pues, Asteroids.

Es bien conocido el amor de Sandler hacia la cultura ochentera y vintage, ya sea su amor por las bandas de soft rock (Un Papá Genial), ropa estrafalaria (Ése es Mi Hijo) o, básicamente, todo (La Mejor de Mis Bodas). Seguramente no pudo resistir hacer una película entera que combinara acción, aventura, efectos y su particular toque. Sus chistes cumplen de forma más competente, ya que le baja mucho a la "pipi y popo" y chistes nauseabundos de sexo; su presencia se torna más agradable, ya que le cede lo excéntrico y ruidoso al resto de su reparto (siendo Dinkalge y Gad los más destacados) y la película es un deleite celestial para todos los asiduos de videojuegos antiguos, haciendo énfasis en el placer que causaba ahorrar tus moneditas e ir al arcade como punto de encuentro social en vez de quedarte tumbado en el sofá jugando títulos sin sentido o complejidad. Eso y las secuencias donde los aliens mandan mensajes en forma de personajes cumbre de los ochenta valen por sí solas el boleto.

Por supuesto, nada de esto pasaría de forma tan eficaz y nada pretenciosa si no tuviera la dirección de Chris Columbus. El realizador detrás de Papá Por Siempre y las primeras dos cintas de Harry Potter le da un respiro fresco y visualmente más rico a la comedia de Sandler, haciendo una mezcolanza divertida y que también vale el costo del 3D extra. Cuando Sandler le echa ganitas y se preocupa más por sacarle sonrisas a su público que a sí mismo y a sus amiguetes, todo fluye bien. Y ahí es cuando decimos "ah, por eso es gracioso."

Stuff says... 

Pixeles reseña

Sandler y compañía dejan las payasadas y vulgaridades un rato para traernos una película entretenida y nostálgica para gamers de corazón y toda la familia
Good Stuff 
Grandes efectos
Sandler le baja a sus tonterías y trae humor más fresco
Los referentes a la nostalgia ochentera
Peter Dinklage, siempre un deleite
Bad Stuff 
Algunos puntos de la trama no embonan del todo
El primer acto es más lento que un Nintendo reseteándose