Ha pasado casi una década después del agridulce sabor que nos dejó We Were Dead Before the Ship Even Sank, pero Modest Mouse regresan divertidos, estridentes e irónicos - como si nada hubiera pasado

Por un breve y glorioso momento, pensábamos que Modest Mouse iba a salvar la escena indie del rock alternativo. Si The Lonesome Crowded West o The Moon & Antarctica no fueron pruebas suficientes, su bombazo de 2004 llamado "Float On" lo iba a hacer, considerando el impacto que tuvo en bares, conciertos y uno que otro sonidero. Pero entonces no se supo más de ellos después de un insípido disco en 2007. Relanzaron sus obras maestras ya mencionadas y Johnny Marr fue a tocar guitarra con Hans Zimmer para el score de El Origen. Tras varios rumores e indirectas, Modest Mouse regresó con un disco estruendoso y lleno de canciones poderosas. ¿Valió la pena la espera? Tal vez si, tal vez no.

La primera mitad si nos remite un poco a sus trabajos clásicos, con la tierna canción que la del nombre al disco precediendo al caos bombástico de "Lampshades on Fire", para luego pasar a "S**t in Your Cut", "The Ground Walks, with Time in a Box" y la acústica "Coyotes". Hasta aquí, clásico Modest: letras burlonas, gritos improvisados, percusiones que derrumban edificios y, claro, la guitarra-serrucho de Johnny Marr adornando cada tema. Y luego viene la segunda mitad.

Aquí viene lo que mucha gente podría llamar "el relleno", es decir, canciones no tan memorables que sólo hacen que el tiempo restante corra. Y para los puristas o los exigentes que esperen himnos al nivel de sus obras pasadas, tal vez es cierto. Pero cuando llegamos al final con "The Best Room" y la imponente y gloriosa "Of Course We Know", con sus armonías celestiales y los alaridos esperanzados de Brook, todo está perdonado. Quizás sean extraños para ellos mismos, pero para nosotros siguen siendo los mismos. Y eso no es algo malo.

Stuff says... 

Modest Mouse - Strangers to Ourselves reseña

No le podríamos llamar "el comeback más esperado", pero Modest Mouse nos dejó un album redondo en el proceso
Good Stuff 
Fuerza en las melodías
Las letras de Isaac Brook vienen más irreverentes que nunca
Mejor producción
Bad Stuff 
La última mitad languidece un poco
¿7 años de espera para esto? Pudieron haber hecho algo mejor