Seguramente el prospecto era promisorio para muchos después de quedar enamorados con ellos después de ambas cintas de Mi Villano Favorito: una película donde los protagonistas fueran únicamente los Minions. Divertido, ¿no? Incluso los cortitos que protagonizan y vienen como extras en los DVDs son sublimes. Se que tus hijos los esperan, sus amiguitos, tus sobrinos y el fan de hueso colorado con edad más avanzada (y Universal también). Pero quizás "tanto" puede ser demasiado, y ciertas cosas (como las papitas, los shots o escuchar a Kings of Leon) se disfrutan mejor en dosis pequeñas. Como en este caso.

Nuestros amarillos e incomprensibles amigos datan desde los orígenes de la Tierra, como nos relata el narrador al inicio: amaestraron dinosaurios, ayudaron a construir las pirámides de Giza y fueron fieles a Drácula y a Napoleón - todo, por supuesto, con consecuencias hilarantes y desastrosas. A medida que pasan los años y se van quedando sin amo, esta civilización se deprime y pasan la mayoría de su tiempo ensayando coreografías o jugando soccer sin entusiasmo. Es cuando Kevin (minion alto con dos ojos) tiene la iniciativa de salir al mundo y buscar un nuevo villano a quien servir. Le hacen segunda Stuart (minion cíclope) y Bob (minion pequeño y tierno). Así, estos tres viajeros lidian con arduos caminos hasta llegar a Nueva York y a Orlando de 1968, donde tienen la oportunidad de seguir a Scarlet Overkill (Sandra Bullock en inglés, Thalía en español) para asistirla en robar la corona de la Reina Isabel de Inglaterra.

Lo que sigue es como una suerte de "grandes éxitos" de los Minions ambientados en locaciones londinenses y situaciones de acuerdo a la época. Ojo; no tiene nada de malo per se el tenerlos haciendo chistes y travesuras con pastelazos al estilo de Buster Keaton y los Looney Tunes, como ya estamos acostumbrados - todo lo contrario, la mayor parte de la comedia es impecablemente animada, detallada y saca bastantes carcajadas. Pero definitivamente se extraña un centro moral más... humano, ya que no podemos depender de monitos sin diálogos claros para conllevar hora y media de película. La falta de originalidad se hace evidente en los villanos simples y no tan carismáticos (nunca pensé hartarme de Ricky Martin) y en los Minions mismos; los tres estelares parecen copia calca de las personalidades de las tres hijas de Grú, como si fuese un recurso de salvación: la seria Margo (o Kevin), la agresiva Edith (o Stuart) y la tierna Agnes (o Bob). Al menos nos hubieran dado un unicornio abrazable de consolación.

Quizás hubiera sido mejor dejar todo como sketches cómicos para Netflix o en un DVD aparte (o quizás no). Eso no deja de lado que la película cumple - la mayoría del tiempo - su cometido: entretener un rato y adiós. No voy a comparar los esfuerzos con lo que hace Pixar o Dreamworks, porque es irrelevante y es otra torta distinta, pero uno se acostumbra a empezar a tener un poco de alma y corazón en su animación, cosa que abundaba en las dos primeras aventuras. Eso si, vas a tener antojo de bananas y a querer comprar los peluches al salir de la sala.

 

Stuff says... 

Minions reseña

Una película que promete exactamente lo que vas a ver: diversión con Minions y ya. Para un rato de ocio o con la familia.
Good Stuff 
Los Minions son por naturaleza divertidos. Seguro te ríes varias veces
Todas las referencias históricas
El soundtrack con clásicos británicos
Bad Stuff 
Falta de historia cohesiva
El doblaje en español es forzado y distrae mucho
Por algo eran personajes secundarios. No pueden sostener una película completa