Pase backstage: un viaje a la fábrica de Oppo

Prepárense: van a ver imágenes gráficas de tortura telefónica

Los teléfonos no la tienen fácil. Pasan la mayoría de sus días metidos en un bolsillo, se caen regularmente y son desechados en cuanto sale un modelo más sexy y joven.

Y lo peor... antes de que le metas tus sucias manos tienen que soportar un proceso arduo de prueba que dejaría temblando al más fuerte de ellos. Si estuvieran vivos, pero no lo están.

Tuvimos la oportunidad de deambular en la cámara secreta de la fabrica de Oppo en Shenzhen, China y nos fascinó su laboratorio de control de calidad - también conocido como el Infierno de Dante para todos los smartphones de Oppo.

A diferencia de otros fabricantes que prefieren la discreción, Oppo se enorgullece de los extremos a los que van para perfeccionar sus móviles.

Compañías de smartphones, observen y aprendan. Así se hace el tour de una fábrica.

Presionados

Podrá no parecer mucho desde esta pantalla, pero presiona tu nariz contra el vidrio y verás que los teléfonos han sido desmantelados y tienen unas varitas quitándoles poder y volumen con una presión de 1kg. Esto es obviamente para simular un uso diario, especialmente cuando estás subiéndole al volumen en frustración si te llaman.

Enjuague y repita unas 100,000 veces antes de que el teléfono se lanze y revise para ver si la función está intacta.

Es una vida dura...

Después hay pruebas para simular las caídas por manos de estómago y el desperfecto antes conocido como Bendgate. Los teléfonos también son sometidos a una serie de tests simulando situaciones como las teclas presionadas accidentalmente, además de las típicas pruebas de impacto.

Tienen barriles de 1m de alto que sacuden los teléfonos unas 150 veces; máquinas que tiran teléfonos de cada lado desde una altura de 7cm (como cuando se te cae en la mesa) y también esa temible prueba de caída libre con una altura mínima de 1.2m.

Esta prueba es hecha un par de veces para las distintas esquinas y bordes en una superficie de mármol como la que encuentras en centros comerciales y hogares, para que luego sean checados a ver si todavía pifan. Todo esto hace que la Santa Inquisición parezca un episodio de Peppa Pig.

Pero claro, no todo es trauma físico impuesto en un Oppo. Aún si no tienes pulso de maraquero por todo el tiempo que lo tengas, aún hay factores externos que pueden afectar su salud.

Como tal, los tests ambientales son llevados a cabo para ver si factores como el clima afectarán las entrañas del teléfono. Después de todo, no quieres que deje de funcionar a causa de la alta humedad de tus rumbos. Los teléfonos se meten a una cámara de temperatura y humedad a 55ºC y 95% de humedad por un total de 48 horas. De este modo, puedes saber que cuando traigas tu Oppo a un sauna no se trabará (aunque no recomendamos mucho el hacer este tipo de cosas).

Para quienes odien que sus gadgets se calienten después de un uso prolongado, les agradará saber que en la fábrica de Oppo hay pruebas de descarga electrostática que monitorean la temperatura del teléfono cuando se hacen llamadas para revisar si hay problemas de calentamiento. Las revisiones de altas temperaturas son llevadas a cabo después de que los teléfonos se guardan en un cuarto con temperatura de 40ºC por 12 días. Vaya su intensidad.

Gran funcionalidad

Ni los accesorios se salvan del abuso. Estas máquinas son dedicadas a abrir y cerrar las carcasas de cuero - por un total de 300,000 veces en un periodo de siete días - para asegurarse de que las cubiertas puedan soportar el uso (y maltrato) excesivo. Al mismo tiempo, también prueban la función de pantalla activa y apagada.

El recuento de los daños

Y al final de 130 diferentes tipos de pruebas a las que son sometidos distintos teléfonos, suspenderán toda la producción para llegar al fondo de lo que sí funciona y lo que no.

No cabe duda de que los teléfonos chinos ya no vienen con el estigma de escasa calidad. Si necesitas prueba, sólo échale un vistazo al recién lanzado Oppo R7 y al R7 Plus.