The Vaccines han tenido una trayectoria discográfica que los aleja de sus contemporáneos por su estética musical rápida, desenfadada y muy orgánica - es decir, muy de "hágalo usted mismo". Para su tercer material decidieron ir más allá del indie rock con toques punk y expandir sus horizontes. Antes de sacar el disco, prometían traer algo revolucionario. Con la llegada de English Graffiti, sólo podemos sacar un par de conclusiones: ¿es revolucionario en términos de hacer un parteaguas en el panorama actual? No del todo. ¿Lo es en términos de su propia historia? Definitivamente.

Muy parecido a lo que hizo The Horrors después de su debut, el cuarteto encabezado por Justin Hayward-Young opta por una atmósfera más psicodélica y elaborada. Para ello, enlistaron la ayuda del productor Dave Fridmann (The Flaming Lips, Tame Impala) con la idea de replicar el sonido de The Woods de Sleater-Kinney, mismo que también produjo. El resultado es evidente: teclados que llenan muros, guitarras distorsionadas que emiten texturas sobre riffs y voces esparcidas y soñadoras, en vez de los gritos de guerra que tuvimos en What Did You Expect from The Vaccines? (2011) y Come of Age (2012).

Desde que escuchamos "Handsome", su primer y narcisista sencillo, tenemos una pista clara de lo que nos espera. Continuando con "Dream Lover", "20/20", "All Afternoon (In Love)" y "Want You So Bad", se nota que han tomado muchas pautas del estilo sesentero de The Beatles o del britpop noventero de The Charlatans. Las guitarras de Freddie Cowan son más abstractas, el bajo de Árni Árnason más redondo y la batería de Pete Robertson más consistente. ¿Acaso esperaban que siguieran sonando como banda de bar de hooligans toda su vida? Hayward-Young y compañía refutan el argumento y nos entregan un disco que, si bien no ganará Grammys o estará en la lista de los más influyentes en 2015, nos da esperanzas para seguir "vacunándonos" con su música.

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