Demos gracias a que Victoria Legrand y Alex Scally se conocieron. A pesar de ser los únicos componentes de Beach House, juntos han creado algunas de las piezas más memorables, astronómicas y devastadoras del pop alternativo actual. Su sonido es frecuentemente comparado con Cocteau Twins y The Art of Noise; son contemporáneos de tour y tertulias musicales con Grizzly Bear y MGMT; Jay-Z y Beyoncé son grandes admiradores. Después de cuatro álbumes que los colocan a la alza en sucesión - el último fue el magnífico Bloom de 2012 - Legrand y Scally dan varios pasos atrás en lo atmosférico para regresar a sus orígenes más callados. ¿Esto también es un retroceso en calidad? Para nada.

El primer corte, "Levitation" invita precisamente a eso; si sientes que flotas a un mundo lleno de algodones de azucar que corren a abrazarte, no estás loc@. "Sparks" y "Space Song" continuan el viaje, con Legrand como guía del viaje que te cuenta tiernos y melancólicos pasajes en vez de medidas de seguridad. "Beyond Love" es donde se pone más romántica la cosa, pero el grupo logra derretir corazones sin recurrir al exceso de melcocha, como es su costumbre. A medida que avanzamos con la travesía, notamos la ausencia de gran instrumentación para quedar simplemente como dos amigos con teclados que crean una recámara o un pórtico; algo más privado. Cuando llegas a "Bluebird" y la épica "Days of Candy" sientes que ya se creó un cosmos dentro de tus audífonos/estéreo, pero que no quieres que salga de las ventanas.

El título podrá sonar un poco atípico o hasta infantil, tomando en cuenta que Beach House es un conjunto que se caracteriza más por la sutileza y el mood que por ser virtuosos o indulgentes. Sin embargo, es una expresión que engloba perfecto lo agridulce de sus letras y lo jugoso de su instrumentación, que te puede atrapar y dejar soñando sin importar tu estado de ánimo inicial.