Mencionábamos hace un tiempo, en nuestra reseña de Misión Imposible: Nación Secreta, el boom de películas de espionaje en este año. Desde renuentes agentes regordetas y chicos callejeros que deben vestir smoking hasta el regreso de Ethan Hunt y James Bond (Spectre viene en noviembre), cada una con su estilo particular y valor propio. Podríamos decir que se trata de una racha perfecta de entradas en el género, pero El Agente de C.I.P.O.L. hace que se descarrile un poco. Basada en una serie de los años sesenta casi olvidada y con una fecha de estreno casi caduca para blockbusters, la cinta sufre de mal timing y un peor trabajo en el desarrollo narrativo. ¿Eso la convierte en una mala película?

La cinta se apega al periodo original, en vez de trasladarla a tiempos modernos - lo cual agradecemos infinitamente. Corre el año de 1963 y las cosas entre E.U. y Rusia están ardientes. Para colmo de males, una acaudalada pareja italiana de simpatizantes nazis consigue a un científico renombrado para armarles una bomba atómica. Para intentar conseguir la información y obtener la ventaja a como dé lugar, cada gobierno envía al mejor candidato de sus respectivas agencias para dar con el botín: Napoleón Solo (Henry Cavill) de la CIA e Illya Kuriyakin (Armie Hammer) de la KGB. Al ver que ambos bandos tienen mucho que perder, los americanos y los rusos deciden trabajar juntos en la misión, para disgusto de Solo y Kuriyakin. Lo que viene después (al igual que en la serie) es una improabable y comiquísima alianza donde compiten, espían y ligan a donde quiera que vayan.

Quizás las deficiencias de la película no son culpa de los actores, del crew o siquiera del director, Guy Ritchie (Sherlock Holmes, Snatch). De entrada, la serie original era bobísima, un tanto lenta y dependía más de las locaciones, los gadgets y el atractivo físico del talento. Si esa era la esencia y nada más, Ritchie y compañía hicieron una labor estupenda. El arte, fotografía, vestuario y música dan en el clavo al intentar ambientar Roma en los 60's, la época mágica de Fellini, las motos Piaggio, los zapatos de piel y los autos de carreras. Cavill y Hammer se divierten mucho con sus papeles, sobre todo este último interpretando a Kuriyakin como un serio y berrinchudo ruso con acento risible y hecho a propósito. El talento femenino también destaca por su appeal y simpatía, con Alicia Vikander como la hija del científico que tiene algunos secretos bajo la manga y Elizabeth Debicki como la sexy y siniestra villana. Y Ritchie vuelve a dar cátedra de su dominio en mezclar acción con comedia, prescindiendo en gran manera de los efectos especiales y dándonos escenas finamente coreografiadas y edición ágil.

Habiendo dicho eso, el flojo guión y la falta de cuidado en los puntos argumentales si demeritan la experiencia. Uno sale queriéndose haber divertido un poco más y recordando ciertas piezas que languidecen y no embonan del todo. Por ese aspecto dudamos que tenga el estatus y relevancia de superar la obra original como las versiones fílmicas de Los Locos Addams o Los Intocables, pero como diversión escapista y sofisticada, El Agente de C.I.P.O.L. es la mejor misión que pueden aceptar en la taquilla del cine en estas semanas.  

Stuff says... 

El Agente de C.I.P.O.L. reseña

Con mucho estilo y casi nada de sustancia, el punto de El Agente de C.I.P.O.L. (así como en la serie original) es dejarse llevar por el glamour visual y el carisma de sus protagonistas
Good Stuff 
La química y actuaciones de Henry Cavill y Armie Hammer
Guy Ritchie sigue consumado como un gran artesano de la acción
El impresionante diseño de arte y vestuario
El delicioso score retro de Daniel Pemberton
Alicia Vikander y Elizabeth Debicki. Ahí nomás.
Bad Stuff 
El guión y la historia son casi inexistentes
Tiene bastantes problemas de ritmo y tono